Museo

Difícil hacerse entender si no te explicas con claridad y ésto requiere técnica (que no tengo). Estos errores de comunicación acaban en malentendidos y enfados absurdos. Lo intentaré otra vez, requiere un esfuerzo ¿merece la pena? Posiblemente no, sin embargo todo acto inútil es fascinante.

La galería de Juan Reguillaga en la calle Hermodo de Durango
La galería de Juan Reguillaga en la calle Ermodo de Durango

¿Qué es el Museo?

Un contenedor de obras precatalogadas por especialistas que convierten a esos objetos en IMPORTANTES. ¿Importantes para quién? ¿porqué son importantes? etc. En un sistema democrático, en el que la financiación depende del público, hay que «divulgar» un determinado código estético y moral que justifique su precio. Referentes culturales fabricados en las oscuras mentes de los historiadores del Arte y publicistas y medios de formación del espíritu y.., todo lo demás (aquello que no está en catálogo) no existe. No es nada, no hay artista, no hay hombre, solo un tipo que paga una entrada o impuestos para que esa maquinaria siga funcionando.

No tengo nada en contra, tampoco me gusta el ejército y poco o nada puedo hacer para evitarlo. No tengo Poder, así que me aguanto y a otras cosas. No me interesa el hecho de que el Museo pueda ser otra cosa que HOY no es. Ni cambiarlo, ni mejorarlo, ni participar en su mejora o transformar su función, no me interesa el edificio, ni el catálogo ni las campañas de difusión. Tampoco quiero ensañarme con el cadáver (por muy costoso que resulte maquillarlo).

Indiferencia.

No necesito del Museo, no necesito para nada al hacedor de catálogos así que pago el impuesto a cambio de que no me rompan las piernas. Sin embargo, a pesar de pagar la mordida pretenden romperme los brazos y quieren que les aplauda ¿con qué manos?. Si planteo una opción diferente solo reclamo la libertad para «ponerme en obra» no estoy contra su modelo, salvo por un pequeño e insignificante detalle. ¿Porqué tengo que financiar SUS proyectos con MIS recursos? ¿Porqué tengo que prestar atención o perder el tiempo con SUS «referentes culturales»? Hasta ahora, que sepa, no les he enviado a la policía para embargar sus bienes por no pagar impuestos con los que pagar MIS proyectos. (leáse con atención que no quiero líos después). Me siento agredido. Si os pago la mordida correspondiente ¿porque no me dejaís en paz?.

¿Qué cosa es el Arte? ¿Para qué sirve?

Eso es del todo irrelevante aquí. Hablo de otra cosa. Ser libre implica poder equivocarse y fracasar, pero el ensañamiento hasta destrozar el espíritu del hombre no lo llevo bien. Pero no siempre pueden (eso quiero pensar y creer).

Motivación y por qué este texto no era inútil

Juan Reguillaga. Referente cultural (Fotografía de Cayetano Lupeña)
Juan Reguillaga. Referente cultural (Fotografía de Cayetano Lupeña)

No tengo que dar explicaciones a nadie sobre lo que hago o cómo financio mis operaciones (artísticas o no) ni necesito afirmarme a través de reconocimientos ajenos, es algo que ya he solucionado (se que es también una ficción, un engaño, una trampa… pero es asunto personal). La motivación es otra. Reclamar la libertad de OTRO, del otro. La imagen que encabeza este texto el Museo (Galería de Arte, si quieren) de Juan Reguillaga, más verdadero. A nadie molesta, no ha pedido subvenciones, no ha pedido ser enterrado en Museo-Cripta, no ha superado las pruebas del Hacedor de Catálogos ni el duro interrogatorio del comisario artístico. Con todo, fuera de todo y contra todo instala su «mercancía» en un espacio público mínimo. Y llega la autoridad competente, previa denuncia de un vecino cabrón, instándole a que se vaya ante la total y absoluta indiferencia del Mundo del Arte (vale, es una imagen excesiva que puedo permitirme para explicar algo).

Si no le quieres aquí, él se mueve hacia allí. Sigue ahí pero en otra esquina. Ahí sigue. En otra esquina que es siempre la misma. Insumiso a la razón, demostrando que el Arte es una operación (acción aparentemente inútil) que sirve también para curarse, para sentirse, para reconocerse en el mundo, formar parte de él. No es Arte, es Hombre vivo. Eso me interesa, ese (y otros) son mis «referentes culturales», los he escogido o puedo fabricarme otros nuevos. ¿Estoy equivocado? posiblemente, pero mi error (o el de Juan Reguillaga) no se contabiliza en los presupuestos generales del Estado del que maman el experto comisario o el artista-funcionario.

Creo que es sufiente, no pretendo aburrirles más con este asunto. Si descubren ese OTRO mundo la próxima vez que paguen la entrada del Museo (ahora si) descubrirá (dudará) quizá le están engañando.  O no. ¿Cómo saberlo?

Un comentario en “Museo

Los comentarios están cerrados.