Durante toda mi vida he oído la frase «la realidad es la que es y debes adaptarte a ella» quien la emite siempre es, en el fondo, o una persona totalitaria o gregaria. Desde el psiquiatra que nos explica que el secreto de la felicidad es aceptarla y no intentar modificarla, pasando por el dueño de una gran empresa, hasta llegar a una señora encargada de la limpieza del burdel. Todos tienen opinión. También yo.

No hay una realidad, es una ficción, solo diferentes discursos elaborados e impuestos desde una clase social (cada una la suya). Para eso está la familia, la escuela… y la necesidad de todos los seres humanos de pertenecer a una tribu y ser aceptado en ella. Sospecho que La Realidad es una de las múltiples manifestaciones de nuestro espíritu gregario.

Mi realidad es una ficción construida sobre premisas falsas y vivir sin certezas es, también, otra opción tan absurda como la suya.